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22 de marzo de 2017

La gran falacia del neoliberalismo


Día tras día y año tras año sesudos economistas repiten incansablemente que la economía de mercado y la competitividad son la única solución posible en materia económica. Sin embargo esta tan tajante afirmación carece de todo rigor intelectual y se ha repetido casi como un dogma religioso sin haber sido nunca demostrado. 

La invención de la eficacia de la economía de mercado y la competitividad es quizás una de las mayores mentiras de ese pensamiento único neoliberal que todo lo absorbe y que impide cualquier tipo de disidencia. Y si no me creen les dejo con un breve extracto del más que interesante libro "La economía del bien común" del economista austriaco Christian Felber sobre el tema:

Vamos a ver más de cerca estos últimos mitos básicos de la economía de mercado. «La competencia es el método más eficaz que conocemos», escribe el Nobel de Economía Friedrich August von Hayek. Cuando un premio Nobel dice algo así, tiene que ser verdad. He intentado encontrar los estudios empíricos a través de los cuales Hayek llega a esta conclusión. Para mi asombro, no los he encontrado. He buscado entre los trabajos de otros economistas ya que es usual que los colegas de la comunidad económica se citen unos a otros. Tampoco aquí he tenido éxito. Ninguno de los economistas coronados con el Premio Nobel ha demostrado jamás que la competencia sea el mejor método que conocemos. Una de las piedras angulares fundamentales de las ciencias económicas es sólo una afirmación que cree la mayoría de los economistas. Y sobre esta afirmación se sustentan el capitalismo y la economía de mercado, que son los modelos económicos dominantes en el mundo desde hace doscientos cincuenta años.

Referente a la pregunta concreta de si la competencia motiva más que el resto de los métodos, encontramos gran cantidad de estudios de numerosas disciplinas como la psicología social, la teoría de juegos o la neurobiología. 369 de ellos fueron analizados en un metaestudio. Y de aquéllos a los que se llegó a un resultado claro, la contundente mayoría de un 87% llega a la sorprendente conclusión de que la competencia no es el método más eficaz que conocemos. Lo es la cooperación. La razón es que la cooperación motiva de manera distinta a la competencia. Que la competencia motiva no lo discute nadie. Esto lo ha probado de sobra la capitalista economía de mercado, pero lo hace de manera más débil. La cooperación motiva sobre las relaciones satisfactorias, el reconocimiento, la valoración y la fijación y consecución de objetivos comunes. Esto es una definición de cooperación. Por el contrario, la definición de competencia es «el logro del éxito de uno o de otro». Sólo puedo tener éxito si el otro no lo tiene. La competencia motiva en primer lugar sobre la base del miedo. Por este motivo, el miedo es un fenómeno muy extendido en las economías capitalistas de mercado: se teme perder el trabajo, los ingresos, el estatus, el reconocimiento social y la pertenencia. En la competición por escasos bienes hay en general muchos perdedores, y la mayoría tienen miedo de resultar afectados. Pero hay más componentes de la motivación dentro de la competencia. Mientras que el miedo empuja por detrás, desde delante arrastra una especie de deseo placentero. Pero ¿qué deseo? Se trata del deseo de triunfar, de ser mejor que todos los demás. Esto, desde un punto de vista psicológico, es un motor problemático. La finalidad de nuestras acciones no debería sobresalir por encima de los demás, sino ocuparnos bien de nuestros propios asuntos, que para nosotros son coherentes y nos gusta realizarlos. En este punto deberíamos referirnos a la autoestima. Aquél que relaciona su propio valor con ser mejor que los demás depende completamente de que los demás sean peores. Desde un punto de vista psicológico se trata de un narcisismo patológico. Sentirse mejor porque los demás son peores es simplemente enfermizo. Lo sano sería nutrir nuestra autoestima de acciones que nos gustara realizar, elegidas libremente y por tanto dotadas de sentido. Si nos concentrásemos en ser nosotros mismos en vez de en ser mejores, nadie saldría perjudicado ni habría necesidad alguna de la existencia de perdedores.







3 comentarios:

  1. De hecho hasta en el propio mercado competitivo aparecen formas de cooperación porque son mejores, desde los gremios medievales hasta los carteles actuales los individuos han visto que lo mejor para su interés es la cooperación, pero claro, cuando controlas el mercado y quieres sacar más beneficios eliminando derechos laborales y sociales queda mejor decir que hay que mejorar la competitividad.

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  2. Nunca me ha agradado la ideología de los libertarios, pero me parece que la argumentación que ofreces es más una expresión de deseos que una exposición clara de la aplicabilidad de la alternativa.

    Un abrazo.

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